CONTEXTO Y JUSTIFICACIÓN

El Regionalismo en las Américas latinas y el Caribe se encuentra en constante evolución.

Contrariamente a la construcción europea, que avanza por olas sucesivas de extensiones territoriales y profundización de sus políticas, la región “latino-americana” se organiza por la creación reiterativa de reagrupamientos subregionales permanentes que se enmarañan y se superponen dando nacimiento a lo que en algún momento la BID denominó un “spaghetti bowl”.

Es en este contexto que, desde los años 90, esta región relanzó nuevas dinámicas de integración con resultados diversos, pero todos animados de una voluntad superior de cooperación.

Este proceso, conocido como el “nuevo regionalismo” de las Américas, aunque caracterizado esencialmente por la integración del comercio y el acceso a los mercados, agregó otras dimensiones de coordinación macroeconómica: integración financiera, integración de infraestructura física y dimensión medioambiental.

Los principales acuerdos de integración subregional en vigor, son el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (ALENA en español, NAFTA en inglés); el Mercado Común Centroamericano (MCCA); La Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), a los cuales se agrega, desde el 2012, el ALBA, acuerdo sin continuidad territorial pero con fuerte connotación ideológica.

Un acuerdo con vocación extra regional apareció en 2011: la Alianza del Pacífico, que nace de la insatisfacción creciente de ciertos países ribereños del Océano Pacífico respecto de los bloques existentes del lado del Atlántico, estimados poco dinámicos, si no  faltos de equidad. México, Colombia, Perú y Chile se han así organizados para dinamizar su inserción en la zona Asia Pacífico provocando, con ello, un trastorno en las relaciones subregionales. Este nuevo bloque es observado con gran desconfianza  por el MERCOSUR que estima que su existencia perjudica el Eje Atlántico que éste domina actualmente. En un sentido más estricto, este acuerdo reciente concretiza dos estrategias diferentes, si no opuestas sobre el desarrollo regional: el Eje Atlántico más bien proteccionista y dominado por el MERCOSUR, por una parte, y el Eje del Pacífico, más liberal, en búsqueda de nuevos espacios y acuerdos, por otra parte.

Cierra este capítulo, la emergencia oficial, a fines del 2015, del controvertido TPP, cuyos objetivos y formas de trabajo crean suspicacias importantes, no sólo entre varios actores económicos de sus Estados-miembros, sino que también en otros Estados de la región. La ratificación de este Tratado está aún en suspenso en espera de la ratificación de sus Estados signatarios. La enorme asimetría de sus actores económicos, financieros e institucionales, así como de sus intereses nacionales y visiones estratégicas, genera gran desconfianza en numerosos decidores de las sociedades implicadas.

Este panorama regional se enriqueció además por el advenimiento de dos mecanismos institucionales recientes, cuya creación apunta a encontrar un funcionamiento más fluido de los acuerdos de integración regional:

  • La Unión de Naciones de América del Sur, UNASUR, comunidad política y económica formada en el 2007, por los 12 países de América del Sur, cuyo objetivo es el desarrollo de un espacio integrado en los dominios político, social, cultural, económico, financiero, medio ambiental y en infraestructura. Con el fin de favorecer un modelo de integración menos arbitrario y más armonioso del conjunto de América del Sur, UNASUR incorpora los avances y éxitos de los procesos de la CAN y del MERCOSUR, así como la experiencia de Chile, Guayana y Surinam. Ella busca igualmente reforzar la identidad propia de América del Sur, su carácter multiétnico, multicultural y plurilinguístico. En esta perspectiva y articulando otras experiencias de integración regional, busca reforzar toda la región para conferirle una gravitación  y representación mayores en el plano internacional.
  • La Comunidad de Estados Latino-Americanos y del Caribe, CELAC, es el nivel superior de la integración regional, ampliamente más ambiciosa. Se trata de un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política permanente y un instrumento de cooperación. Reúne el conjunto de las Estados latino-americanos (33 países que reúnen 600 millones de habitantes). Esta Comunidad, que inscribe la ambición de remplazar la Organización de Estados Americanos, OEA, por considerarla dominada por los Estados Unidos no integra, justamente ni los Estados Unidos de Norte América ni Canadá.

En razón de la diversidad de los miembros que la componen, en su seno cohabitan visiones estratégicas contradictorias, si no antagonistas sobre el desarrollo económico: proteccionistas y libre-cambistas. Sin embargo, los dirigentes regionales demuestran, en general, bastante pragmatismo y madurez al dialogar colectivamente, a pesar de sus diferencias, sobre todos los sujetos necesarios a la integración regional. Ello explica que la CELAC se haya convertido en la interlocutora oficial de la Unión Europea en la Región.

Es esta compleja realidad que nos conduce a organizarnos para indagar en forma más substancial sobre el conjunto de los efectos de la emergencia de la Región. Además, este ejercicio no tiene una motivación puramente intelectual. Se trata más bien de la voluntad de utilizar los resultados de esta investigación como vector eficaz de aproximación estratégica entre las Américas latinas y Caribe con los bloques extra-regionales con la cuales se relacionan. Ello presentaría para todos estos actores, una ventaja cierta a la hora de la competencia en los mercados mundiales.

En el caso de la Unión Europea, el documento firmado con nuestra Región para el período 2007-2013 enunciaba objetivos comunes esencialmente en materia social, y de integración regional identificando de forma bastante clásica, tres bloques geográficos: el istmo centroamericano, la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur, más dos países con los cuales existe un Tratado de Cooperación de tercera generación: Méjico y Chile. Otro capítulo de este documento se refiere a la información estratégica en materia política, económica y social en la cual incluye proyecciones sobre numerosas variantes y componentes.

En todo caso, dinamizar las relaciones entre las dos regiones supone innovar en materia de información; rendirla mucho más precisa y pertinente, oportuna, adecuada y detallada, en consideración de una realidad mucho más diversa y compleja en términos de las opciones estratégicas globales y sectoriales.

Una alianza estrecha basada en un diálogo permanente parece ser entonces necesario a fin de identificar de forma cada vez más acertada y adecuada los interlocutores y beneficiarios de la cooperación.

En el caso de Asia y Asia-Pacífica, las estrategias comerciales se desarrollan de manera diferente debido a que las Américas latinas se han construido fundamentalmente por los intercambios desarrollados a partir de fines del siglo XV hasta hoy entre los bordes del océano Atlántico. Luego fue el turno de América del Norte y más precisamente los Estados Unidos.

Más recientemente, el interés se ha abierto a los más que emergentes mercados asiáticos, insaciables  solicitantes de materias primas que necesitan para su industrialización. Ello ha permitido un crecimiento latinoamericano que pareciera resistir a la crisis generalizada de la economía global. Esta visión presenta una fragilidad al no considerar suficientemente que el crecimiento aludido resulte de una reprimerización de las economías regionales que conlleva serios y variados problemas ecológicos, el riesgo real de las fluctuaciones de los cursos de las materias primas, sin ignorar un impedimento a convocar a mediano y largo plazo, una diversidad más tecnificada, más industrializada de la producción nacional.

Recordemos en todo caso que los primeros latinoamericanos en establecer lazos comerciales serios con esta región fueron Méjico, Chile, y Perú que integran, a partir de 1993,  la Cooperación Económica para Asia Pacífico (APEC).

 

EL PROYECTO GEOPALC “GEOPOLITICA DE LAS AMERICAS LATINAS Y EL CARIBE”

GEOPALC responde a las necesidades derivadas de sus múltiples dinámicas.

GEOPALC es un espacio permanente; una Plataforma abierta e interactiva de intercambios transnacionales de investigación; un laboratorio de ideas destinado a capitalizar y reproducir el inmenso potencial de inteligencia pluridisciplinaria de la región, a fin de formalizar productos novadores y prospectivos. Su objetivo es ofrecer información, formación, debate, seminarios, conferencias, publicaciones, más allá de ideas preconcebidas y sobrepasando los clivajes partidistas sobre las relaciones internacionales, lo que está en juego en geopolítica así como las estrategias de los actores predominantes de las Américas latinas.

Para concretizarlo, GEOPALC organiza una red polivalente y multidisciplinaria de excelencia constituida de actores estatales, empresariales, investigadores, universitarios, públicos y privados, medias, personalidades políticas y diplomáticas, todos capaces de alimentar la reflexión y el juicio de los decidores institucionales proponiendo soluciones innovadoras en materia de políticas públicas. Por tal razón, su vocación mayor es de influir sobre la agenda política e institucional.

ACTIVIDADES PREVISTAS

  • Investigación
  • Conferencias, Simposios, Seminarios, Mesas redondas, Clubes temáticos de reflexión
  • Cursos y Pasantías de Formación
  • Estudios específicos solicitados por actores públicos o privados
  • Publicaciones
  • Alianzas académicas con Universidades, Institutos, Academias y otros Centros internacionales de Estudio e Investigación.

TEMAS PRIORITARIOS DE INVESTIGACIÓN

Geopolítica, Estrategia y Relaciones Internacionales latinoamericanas y de su entorno internacional

  • Seguridad y Defensa
  • Geografía Humana
  • Economía y Desarrollo
  • Geopolítica de los Océanos
  • Medio ambiente
  • Disparidades de los actores regionales y subregionales
  • Disimilitudes y divergencias de los bloques internacionales
  • Nueva gravitación del Eje Pacífico y repercusiones en las alianzas estratégicas
  • Conflictos persistentes en un Continente autoproclamado de Paz

JHJ – Julio 2015